Ferrán y el Bulli han fulminado los principios inamovibles de la cocina y le ha proporcionado nuevas dimensiones, nuevos sentidos con los que impactar la sensualidad humana. Gusto, olfato, vista, tacto, incluso oído participan en cada creación que se convierten en un homenaje al propio comensal. Una ardua labor de investigación y ensayo que casi se aproxima al método científico.
Hay ya un acervo acumulado de conocimientos y saberes gastronómicos impresionantes desde 1993, con aquellos incipientes sorbetes salados, para continuar con las espumas al año siguiente, las gelatinas calientes después... Pero la suma de técnicas novedosas y sofisticadas se acrecientan en un abanico de posibilidades inmensas para cocina moderna dentro del movimiento de Ferrán Adriá (incluida su escuela): técnica del humo, técnica del destilado (Joan Roca), técnica de nitrógeno líquido (Dani García), técnica de esterificación, encapsulación, liofilización...
En el Bulli, no hay que entrar en detalles sobre su oferta o servicio. Todo tiende a la mayor excelencia, innovación y liderazgo.
El equipo actual del Bulli, aparte de por Ferrán Adriá y Albert Rourich, está formado por: Juli Soler, Lluis García y Lluís Biosca (sala); Lucas Paya y Ferrán Certelles (sumiller).
La Escuela del Bulli se extiende de forma directa e indirecta por todo el mundo. Es el caso directo de Hacienda Benazuza, en Sevilla. Pero también indirectamente, por ejemplo en Madrid, a través de La Broche (Sergi Arola), La Terraza del Casino (Paco Roncero), etc.

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